El Club d´en Manel

Bienvingut al Club d´en Manel

Cuento "A Viva Voz"

Mayo 22, 2019 - Tiempo de lectura: 96 minutos

Cuento escrito en 2012 por Manel Garcia,  se lo dedico a Fulvia y a sus amigos.

"Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia".

Es un cuento basado en una historia donde la amistad y el valor de unas pastillas de chocolate, situada la historia en un país imaginario.

"A Viva Voz"

Capitulo I

A viva Voz !!!!

  El VIVA VOZ esta situado en un país pequeño, pero ...  es un país que todos quieren estar, un país donde el amor, la ternura y la esperanza llevan por himno y sus colores su bandera. 
En ese país pequeño esta EL VIVA VOZ, un local no muy grande, ni muy pequeño, un local donde caben justamente los que llegan, sin sobrar ni faltar, si no que caben todos aquellos que quieren asistir, ni uno mas, ni uno menos.  Un local lleno de glamour, lleno de sonrisas y alegria, lleno de tiernos, y esperanzadores mensajes, sin faltar los de amor y desamor, sin faltar los del mas allá ni los de mas aquí. 
VIVA VOZ que con personas que buscan la diversion hacen de desconocidos - amigos,  solo con los mensajes les une en una explosión de jubilo.  Todos buscan lo mismo, pasar una rato de alegria, esperanza y de compartir sus mensajes con los demás asistentes, no buscan mas, si no ser escuchados y escuchar. 
Perdida estaba ella, cuando un febrero llego enfrente del local del Viva Voz, perdida de andar dando vueltas con personas que apenas conocía, mas no le convencieron sus formas de sus que  haces, mas ella mirando el local y dudando de entrar se quedo.  En la puerta dudando estaba la nena, una nena no muy alta ni muy baja, ni muy sexy ni muy monja, una nena solo "monina". Ella miro a su alrededor y penso en que hacia si entraba o se iba, pero había llegado allí, así que como un muelle lanza su objeto entro en el local del Viva Voz. 
Con cierto temor la Nena Monina y con ojos abiertos entro, una barra en la derecha según entra estaban dos personitas que con mucha simpatia la saludaban conforme entraba. Al fondo del local, sentados estaban los demás habitantes de que país tan pequeño. 
La Nena Monina siguió con sigilo entrando, correspondió a la sonrisa que gentilmente le daban las dos dulces criaturas de la entrada, pero cual fue su asombro que se oían mensajes por los altavoces, acompañados de musica, mensajes de amor, de jubilo de encontrar la persona amada, ella que aquello le asombraba se sento en una esquina. Correspondiendo con una sonrisa a cada persona que le dedicaba una sonrisa de bienvenida.
En otra esquina, había otras Nenas, que tenian un bol llenos de "Chuches", "Chuches" de todos los colores y tamaño, que iban comiendo mientras escuchaban los mensajes, ella no podia creer apenas lo que veia, pues los Nenes tambien tenian un cubo lleno de Chupa Chups, Piruletas, Lacasitos, y goma de mascar.  Por eso la Nena Monina veia tanta dulzura en aquellas personas del Viva Voz, Viva Voz que estaba en su país, y estaban comiendo dulces mientras lanzaban mensajes de amistad, amor esperanza, bla bla bla..........Pero la Nena no sabia que hacer, quedarse o se iba del Viva Voz, comia dulces y se convertia en una Caña de Azúcar, o volvia a salir de aquel lugar donde la gente era arisca, y no queria saber nada de nada de los demás.No lo dudo, ella se converteria en la Caña de Azúcar, le encantaba los Lacasitos rojos, no podia ser ni verdes, ni marrones, oscuros o claros, solo los Lacasitos Rojos, y así los pidió en la barra a las dos personitas que estaban para servirle su bol de Lacasitos rojos.   
La nena Caña de Azúcar, monina ella se sento mas cerca de otras personas que comiendo dulces miraban al escenario al que lanzaba mensajes por los altavoces, mensajes de que todos aplaudían cuando acaban de decirlos. 
Caña de Azúcar, la nena monina miraba asombrada su bol de Lacasitos rojos, que con gran temor cogió uno, poco a poco se lo acerco, y lo dejo que se deshiciera dentro de su boca, fue algo inmenso lo que le ocurrió, casi era increíble, pero .......

Capitulo II

Pilladas infraganti
El día era nublado y fresco, no era un frío de aquellos que te llegan a los huesos, pero no era tan desagradable el esperar que abrieran el local aquel domingo de un mes del año.
El reloj de la plaza marcaba las 19h00, y con una puntualidad casi inglesa, una muchacha joven, con pelo corto y ataviada con pantalón negro con polo negro a conjunto hacia sentir la musica de la persona al abrirse del local del Viva Voz.
Detrás suyo la observaban los primeros en entrar en el local, mi País qué pequeño era el local del Viva Voz abría una vez más sus puertas con aquella música de la persiana rozando por las guías situadas en sus laterales,  en segundos todas las luces se ponían en marcha, las pantallas se iluminaron y empezaba a sonar una música de fondo, música de acompañamiento cuando no había mensajes que decir.
Caña de Azúcar no estaba en el grupo de personas que esperaban entrar, pero llamaba la atención un personaje, un personaje de talla no muy alta, ataviado de una indumentaria algo especial, su aspecto era dulce, de bonachón, con mofletes colorados y barriga de ser una persona feliz, tranquila y soñadora, su aspecto era agradable.
El pelo le habitaba en su cabeza de una forma que le permite leerle las ideas,  ojos claros y observadores hacen llamar la atención, se quedaba con todo lo que allí pasaba.
En el fondo del local, justo al lado de la puerta de los lavabos, estaba sentado, con su bol de nubes de muchos colores y formas, instintibamente su mano iba al bol y cogia uno, llebandoselo a la boca sin dejar que sus ojos saltones dejaran de mirar lo que en el local sucedía.
No llevaba más de 15 minutos sentado que sus ojos se fijaron en una nena que estaba entrando por la puerta, recorría el pasillo que había entre la barra y la pared, llegando a la zona donde el espacio permitía  que los sofás dominarán el espacio, y un trozo sin ellos permitía mover los cuerpos a razón de la música con mensajes sonaban por los altavoces.
No perdía que los párpados se le cerraran para observar la persona que nunca había visto entrar por aquella puerta. Ella no reparaba en la presencia encima suyo de los ojos del “Vigilante”, nombre que tenía aquel personaje del mundo del Viva Voz.
Nadie lo diría porque su atuendo no era el de un vigilante de seguridad, ni un policía pero él se le conocía por el  vigilante de la moral del local.
Su mirada vigilaba, vigilaba que no se abusara de los dulces, vigilaba que nadie se pusiera más que un bol de chuches, era inmoral que se comiera más de un bol, o se cogiera una chuche de otro bol sin que su dueño diera permiso, las chuches eran gran atractivo para los asistentes del local que casi la luz brillaba por su ausencia, mientras unos focos de colores se encienden y se apagaban, cambiando de colores con el compás de la música.
Proyectaba su mirada hacia la nena de los Lacasitos hasta que en un momento, saltaron sus ojos hacia otro lado del local, fue algo intuitivo, sin pensar era su instinto de vigilar el local, que le hizo mirar con asombro lo que no podía creer que sucediera, se fue a levantar pero …...

Capitulo III

"Viajando en Triciclo"

El día apetecía ir por la calle, aunque por la mejilla una gota de humedad notaba que iba por su frente, era sudor de ir sentada en aquella máquina que no paraba de darle vueltas y más vueltas.

Paro en un semáforo en rojo, y aprovecho para secarse la humedad que le molestaba, miro para atrás, y allí estaba él que le miraba con una sonrisa tierna. Se puso el semáforo en verde y allí que le dio fuerza con la pierna derecha para comenzar de nuevo a pedalear, poco a poco iba avanzando por la calle, la ida era más fácil, pues era bajada y la calle hacía un poco de inclinación, lo complicado era subir, pero … sus piernas ya estaban acostumbradas.

Su bicicleta tenía tres ruedas, una delante que era más grande que las otras dos que estaban detrás, era un artilugio raro de ver pero le iba de mil maravillas, además por su parte trasera podía llevar el remolque que era una caja con dos ruedas donde llevaba a su amigo del alma, un muchacho tímido, callado, que por respuesta siempre daba una sonrisa.

Los dulces no era su pasión, pensaba ella de él, no  entendía porque él que no le gustan los dulces iba con ella aquella cita de cada domingo en el Viva Voz, pero le gustaba llevarlo y estar con él, no sabía porqué pero …. son cosas de las que una no se entienden.

Cuando la acera estaba mal, la caja de atrás saltaba, ella cerraba los ojos pensando en él, y una mirada rápida con el rabillo del ojo derecho le hacía ver que no se había caído de aquella caja metálica, que sin amortiguadores parecía más una caja con un bulto sospechoso, que iba dando botes como si el diablo estuviera dentro de él.

No se daba cuenta ella que él, desde atrás le veía el movimiento de su trasero con el movimiento que hacia las piernas al pedalear, subir y bajar, con una forma que le resultaba hasta sexy mirarlo. Ella era coqueta, y siempre vestía cómoda pero todo en conjunto, era una niña morena y con dos coletas, con lazos a conjunto de los zapatos y del bolso de turno, no perdía la coquetería ni para ir en bici.

.- Pilili, le dijo el Tenor, que así se llamaba el muchacho.

.- Dime le dijo ella, alzando la voz pues pasaba un bus urbano en aquel momento.

.- Me llevas cierta parte de mi cuerpo un poco petada, a lo mismo cuando lleguemos tenemos huevos fritos o pasado por agua hechos pures.El llevaba en un lado cartas amarillas, y en otro lado una bolsa con un contenido que no sabía que era hasta que se lo dijo.

Ella bajó el tono de voz y le dijo, no te preocupes porque esos huevos son de chocolate negro,  no te aran daño,  y siempre podemos comerlos a trocitos.

Era genial !!! pensaba “Tenor”, ella le vendía el chocolate negro en forma de huevos a “Amantis Cuinera”, para que ella los vendiera a trocitos. Estaba prohibido entrar en el local del Viva Voz con Chocolate Negro, luego Amantis que era una mujer deliciosamente atractiva, y su carácter le permite venderlo sin problemas asi que  se encargaba de pasarlo dentro del local.

Se le ocurrió la idea de hacer huevos de chocolate negro para que no llamaran tanto la atención, era una crack !! pensaba Tenor.

Los botes de aquel artilugio que se inventó ella para llevarlo a Viva Voz no era del todo su placer, pero reconoció que ir detrás de ella siempre era algo …. interesante de ver, y con la excusa de caerse, cojerse a la cintura sin llamar mucho la atención, era un placer sentir la calor que daba su cuerpo, pero la pena que duraba sólo segundos.

Hacía tiempo que la conocía pero iba con ella hacía poco tiempo al Viva Voz, unas veces por trabajo no podía acudir, solo recitaba pocos mensajes por los altavoces, y poco más, aunque siempre cantaba una canción que más era mensaje para ella que para entrenar su voz.

Ella ajena a sus pensamientos, y con el movimiento de las coletas de pelo, por el movimiento de aquel artilugio de tres ruedas con remolque, veía al fondo un grupo de personas que estaban entrado ya en el Viva Voz, como siempre llego tarde se decía, no hay forma que pueda llegar antes.

“Tenor” por fin llegamos, se bajó despacio y le dio el paquete a Pilili, que veía como se acerba a ella la “Amantis Cuinera”, hablaron flojito y él no lo oyó, pero le dio el paquete que traía él con un cuidado extremo. Una sonrisa le salió a las dos mujeres, pues la entrega de dicho paquete les suponía a las dos unos ingresos muy apetecibles en tiempo de crisis como ahora.

Es chocolate negro de primera calidad, le decía una a la otra, mira que el último traía un poco de leche y era adulterado,      .- Nooooo le dijo con toda seguridad este es del bueno, de cacao y ni gota, ni gota de leche, podrás venderlo bien sin problemas.

Amantis Cuinera, que entendía de chocolate negro porque era cocinera, metió la mano y sacó un trocito y lo probó, cerró los ojos para poder saborearlo y la miro cuando termino de probar aquel manjar.

.- Si, parece bueno, veremos si el “Fraile Vigilante” no se entera hoy, y nos la lia como otras veces, pero … lo tengo controlado.

.- Así, le dijo Pilili con cara de sorpresa se quedó  mirando extrañada.

.- Sí, el otro dia me dijeron una cosa de él de lo mas comprometida, asi que lo tengo cogido por todos los lados, le decía a Pilili con cierta cara de  misterio.

Pilili no pudo más que arrimar la oreja a la boca de Amantis Cuinera para que le dijera que había descubierto del Fraile Vigilante, pero Tenor no pudo oírlo, en aquel momento pasó un autobús a todo ruido y se quedó con la intriga.

Tenor como siempre subió la escenario para hacer de trovador, ajeno a lo que estaban hablando en una esquina Ariel, Amantis y Fraile vigilante, pero … tenia pinta de discutir, pero él ignorando todo lo ocurrido se puso a recitar la canción que cada domingo le canta a Pilili, que decía:



Soñé que volvía a amanecer,
soñé con otoños ya lejanos.
Mi luz se ha apagado,
mi noche ha llegado,
busqué tu mirada y no la hallé.
La lluvia ha dejado de caer,
sentado en la playa del olvido
formé con la arena
tu imagen serena,
tu pelo con algas dibujé.
Y busqué entre tus cartas amarillas
mil te quiero, mil caricias
y una flor que entre dos hojas
se durmió.
Y mis brazos vacíos se cerraban
aferrándose a la nada,
intentando detener mi juventud.
Al fin hoy he vuelto a la verdad,
mis manos vacías te han buscado,
la hiedra ha crecido,
el sol se ha dormido,
te llamo y no escuchas ya mi voz.
Y busqué entre tus cartas amarillas
mil te quiero, mil caricias
y una flor que entre dos hojas
se durmió.
Y mis brazos vacíos se cerraban
aferrándose a la nada,
intentando detener mi juventud.
Y busqué entre tus cartas amarillas
mil te quiero, mil caricias
y una flor que entre dos hojas
se durmió...
Pero Pilili no se dio por aludida y tan solo penso que era la canción que él le gustaba.

 

Capitulo IV

¿Como duele la oreja?

El Fraile Vigilante miraba con sus ojos directamente a la Amantis cuinera, en su cabeza solo se le repetía como solucionar el tema, había visto pasar algo Ariel pero no podía actuar de una forma forzada, sólo con la divina providencia del altísimo aria que se le ocurriera algo.
La mirada de plantar cara, no se achicaba aquella mujer de pelo moreno, que no le apartaba la mirada, pues Ariel su miraba estaba atenta a lo que pasaba.
La podía echar del local pensó, pero seguía mirando y preguntando qué había pasado de escondidas a la compañera de al lado, que habían trapicheado.
Como obra de arte, salió de la puerta del fondo una persona con cara simpática, dulce y de mirada feliz, risueña, de lo más sensual de todo el karaoke y exhibía con su mirada su sensualidad toda glamorosa, toda ella era ternura, sus pasos cortos pero seguros le hacían pisar seguro en el suelo. Su mirada fija en el Fraile Vigilante, de reojo se fijó en Ariel y en la Amantis Cuinera, pero su cara se descompuso cuando vio al Fraile Vigilante como estaba con las dos.
Conforme avanzaba hacia ellos iba subiendo el sonido de lo que le decia el Fraile a la Amantis Cuinera, era un tono amenazante, y con movimientos duros de la mano para arriba o para abajo sin ningún orden ni sentido.
Solo se le fue la vista unos segundos para Pilili que con una mirada se entendieron rápidamente, y sin dudarlo la Dama del Bizcocho cogió de la oreja al Fraile Vigilante y lo apartó de donde estaba con la Amantis Cuinera. 

El Fraile Vigilante exclamaba un quejido infernal, que solo era apagado por la voz de lo que recitaba en el escenario el Tenor, que ausente a lo que pasaba seguía con mirada fijada a Pilili, y recitando las cartas amarillas.
La cara del Fraile era un poema, entre el dolor del pellizco y la fuerza con la que estiraba la fuerza de la Dama del Bizcocho, conocida así por su gran fuerza adquirida por la gran comida de bizcochos que se zampó un dia, que dejó sin bizcochos toda la ciudad, una energía sobrehumana. Dicen en los sitios de los miles de rumores que fue tal comida de Bizcochos que se hizo, que la fuerza le salía incluso solo con la mirada.
La Dama del Bizcocho con gran fuerza le arrastro de la oreja al Fraile Vigilante, solo le soltó su larga oreja cuando lo sentó al otro extremo del local en el sofa. Él tenía la mano en la oreja, como si abrazarla le calmara el dolor que le había causado la mala mujer, maldiciendo por lo bajini, “....que mala leche tenía aquella mala bestia” se decía.
Observando todo estaba otra persona, que permanecía en silencio acompañado por una mujer, como si fuera ajeno comía bolitas de cacahuetes con chocolate, era alto, delgado y con una buena planta, nada daba a entender la edad que tenía.
Cuando parecía que iba a intervenir para salvar al Fraile de tan alto dolor en su oreja, pasó de largo por delante y se subió al escenario, con un estilo profesional el Motero que asi tenia puesto su nombre, cogió el micro y apoyó su trasero, como si lo hubiera hecho miles de veces, empezando a sonar por los altavoces una sintonía conocidas por todos.
No tardó mucho tiempo en salir por los altavoces una canción en un idioma que pocos dominaba como él, que decia:

AND NOW, THE END IS HERE,
AND SO I FACE THE FINAL CURTAIN.
MY FRIEND, I´LL SAY IT CLEAR,
I´LL STATE MY CASE, OF WHICH I´M CERTAIN.
I´VE LIVED A LIFE THAT´S FULL,
I TRAVELLED EACH AND EVERY HIGHWAY.
AND MORE, MUCH MORE THAN THIS,
I DID IT MY WAY.

REGRETS, I´VE HAD A FEW
BUT THEN AGAIN, TOO FEW TO MENTION.
I DID WHAT I HAD TO DO
AND SAW IT THROUGH WITHOUT EXEMPTION.
I PLANNED EACH CHARTED COURSE,
EACH CAREFUL STEP ALONG THE BYWAY.
AND MORE, MUCH MORE THAN THIS,
I DID IT MY WAY.

YES, THERE WERE TIMES,
I´M SURE YOU KNEW,
WHEN I BIT OFF
MORE THAN I COULD CHEW.
BUT THROUGH IT ALL,
WHEN THERE WAS DOUBT,
I ATE IT UP AND SPIT IT OUT.
I FACED IT ALL AND I STOOD TALL,
AND DID IT MY WAY.

I´VE LOVED, I´VE LAUGHED AND CRIED.
I´VE HAD MY FILL, MY SHARE OF LOSING.
AND NOW, AS TEARS SUBSIDE,
I FIND IT ALL SO AMUSING
TO THINK I DID ALL THAT.
AND MAY I SAY, NOT IN A SHY WAY,
´OH, NO, OH, NO, NOT ME, I DID IT MY WAY´.

FOR WHAT IS A MAN, WHAT HAS HE GOT?
IF NOT HIMSELF, THEN HE HAS NAUGHT.
TO SAY THE THINGS HE TRULY FEELS
AND NOT THE WORDS OF ONE WHO KNEELS.
THE RECORD SHOWS I TOOK THE BLOWS
AND DID IT MY WAY.
                                                       YES, IT WAS MY WAY.
Poco  a poco los ánimos se fueron calmando, el trovador del Motero con sus mensajes de cómo era vivir a su manera iban calmando a todos los que habían presenciado la escena del del Fraile con la Dama, aunque si miramos al Fraile Vigilante aun estaba doloroso y maldiciendo, con las manos puestas en su oreja, el dolor le invadió y no podía dejar de reflejarlo en la cara.

Al fondo de la barra, estaba la puerta de acceso al local, se abrió de par en par y entraron tres personas, dos eran altas, y una más bajita que iba delante, detrás estaban los más altos.

Llamaba la atención que los tres vestían de negro y con corbata blanca, sombrero a lo Frank Sinatra negro, eran personajes sacados de alguna novela negra o de intriga americana. El que iba primero, el más bajito llevaba una funda de guitarra detrás, los otros dos le siguen con paso largo pero lento. Sus miradas, penetrantes hacia que uno se sintiera intimidado, solo la mira de uno de ellos destacaba, el color azul de sus ojos le delataba del resto de sus compañeros de entrada en el local.

Despacio fueron entrando en el local, ralentizaba sus pasos y sus movimientos para llamar la atención y atemorizar a su presas, no era difícil de imaginar que eran unos hombres destinados para atemorizar a todo el mundo con solo su presencia.

Se sentaron en la barra, el más bajito que solo se le veía la parte de arriba de la funda de la guitarra, y la cabeza por encima de la barra, fue ayudado por los otros dos a subir al taburete, mirando a renglón seguido a la camarera que acudió rápido a preguntarles que deseaban tomar.

Capitulo V
Se venia venir ...

El Fraile Vigilante estaba en el sillón, en una mano aguantaba una nube de color blanco y rosa, su boca de piñón se le abría despacio, pues el dolor de la oreja que le había hecho la Dama del Bizcocho aún le duraba. Los gemidos y pucheros salían de su garganta

Apenas pudo observar cómo entraron los tres individuos vestidos de negro con sombrero, sentados en la barra del karaoke. Tres individuos de aspecto más rancio, con gabardinas largas, de movimientos lentos y de cara de tener mala sombra. 
Con caras de  pocos amigos, miraron una cesta llenas de chuches, ni se inmutan de verla, más bien el odio se les vio en los ojos, odiaban las chuches.
Su aspecto impone cierto miedo, de hecho la camarera les sirvió un RED BULL muy rápido, por aquello que tiene alas y se iban pues le daba por su larga experiencia en el local que algo iba a pasar. Ni las gracias les dio ninguno de los tres hombres. Las gafas negras de dos de ellos imponían cierta distancia para mirarle a los ojos, hacia un claro contraste con el que no llevaba, que tenía unos ojos azules claro, nada que ver con los otros dos, pero quienes eran? se preguntaba mientras miraba entre el rabillo, y le preparaba el cambio de lo que les había dejado para cobrar la camarera, que no le gustaban ni un pelo.
En toda su vida de camarera del karaoke había visto algo semejante y eso que en el karaoke pasan frikis de lo más frikis, como el Pantorrilla, el Chamuscó, el Dolorido, el Ido, muchos personajes que en sus ratos de pensamiento le hacen recordar. Pero... como estos tres ninguno se dijo.
Un pequeño espacio quedaba entre los tres hombres que estaban en la barra y la pared de su espalda, justo pasaban persona y media, no de alta si no de ancha.
En la pared colgaba cuadros de canta autores famosos o grupos de trovadores que se juntaban para decir sus versos o canciones. En un corto espacio de la pared se notaba que había sido sitio de alguna foto de algún trovador pero no estaba, y permanecía su espacio con la marca de polvo sin limpiar de la pared.
Solo el Fraile Vigilante no se enteraba de la presencia de dichos personajes, pues todos los demás los  miraban con el rabillo de los ojos. Nada parecía ya lo mismo, pero intentaban dar la sensación de normalidad, nadie que entrara por primera vez se daría cuenta que pasaba algo, el aire era difícil de respirar.
La Amantis Cuinera dejo lo que estaba haciendo, se fue directamente al lavabo para esconder el chocolate negro que le quedaba aún,  era de buena calidad y no quería perderlo. Así que por si las moscas lo escondió en una rachola que estaba rota, del lavabo.
Le costó mucho cada dia que estaba rayar por los lados de la rachola hasta que consiguió desengancharse y hacer un escondite ideal en los casos que el Fraile Vigilante le daba por llamar a gente que le ayudara hacer redadas, no quería que le quitaron su chocolate negro. Puso la rachola de nuevo en su sitio, una vez depositado su preciada mercancía, y salió de nuevo del lavabo.

Se fijó en los tres tipos de nuevo, uno era bajito no llegaban los pies al anillo que unía las tres patas de los taburetes, la guitarra puesta en su espalda le hacia mas alto y grande, pero no era ni “medio polvo” medida que le hacía entender cuando el chocolate negro se hacía polvo y era apenas unos gramos de chocolate deshecho por la calor o por no haberlo tratado bien.

Pilili no se movía del asiento, ya estaba a su lado el Tenor, que a su lado la miraba como si estuviera hechizado por un conjuro emocional de alguna mujer de ciencia negra oculta.

El motero terminó su canción y escuchando los aplausos de los asistentes cogió asiento, al lado de una mujer alta y delgada que estaba sentada a su lado, diciendo que lo había hecho muy bien.

El escenario estaba vacío, nadie había preparado para recibir, la Dama del Bizcocho se empezó andar hacia el mismo escenario era ella quien iba a recitar un verso, cogió el artilugio que todos se ponían en la boca para que su voz saliera más fuerte y por las cajas que habían situadas por el local estratégicamente.

Con los ojos puestos en los tres hombres de negro, y de reojo mirando como le maldecía el Fraile Vigilante, le empezó a salir una voz suave y dulce, que nadie diría que había sido tan solo unos instantes tan dura con el pobre Fraile que vigilaba que en el local no se trapichea con chocolate negro. 
Tal como empezó a cantar, el del medio de los tres hombres le hizo una señal al que llevaba gafas. Se quitó este el sombrero y se dejó ver su melena de pelo blanco, incluso se dejo encima de la barra el vaso con tequila que había pedido, pero su jefe le dio la señal y como si lo hubieran ensayado más de una vez o fuera un robot se dirigió hacia el lugar que estaba el Fraile
La Dama le siguió con la mirada, pero no paro de decir lo que había subido a decir. Pero instintivamente la mirada se lo fue hacia el bol de caramelos verdes, y observó que dentro del bol había una barra de pinta labios de color rojo, se lo guardo en el bolsillo derecho, lo encontro tal como le habia dicho su jefe que lo encontraria, que el hombre canoso con bigote y perilla, no tardó en coger. Astutamente se sentó delante del Fraile, no lo dejaba de mirar, el Fraile ni se enteraba, entre escuchar la voz de su torturadora, y el dolor de la oreja no le daba para mirar aquel extraño personaje que se sentó enfrente suyo.
Todo estaba controlado así que termino de cantar la Dama Bizcochera y se fue al lavabo, necesitaba algo que le hiciera coger fuerzas, así que fue a la azulejo que la Amantis había escondido el chocolate y se comió rasco un trozo muy pequeño para que la Amantis no se diera cuenta que le había descubierto el escondite.
Pero fuera del disfrute que se daba la Dama Bizcochera, estaba apunto de suceder algo que cambiaría su vida por siempre. 
El hombre de negro con los ojos azules subió al escenario, su letra de canción era bonita, pero su tono era lo más horrible que se había odio en aquel escenario, llamo la atención perfectamente de todo el mundo.
Momento que aprovechó el hombre que se sentó delante del Fraile para lanzarse sobre él, de una forma que en una mano se la puso en la boca y la otra sacó el pintalabios y le dibujó una carabela en su frente.
Los ojos del Fraile se pusieron blancos, no sabia por donde mirar, ni podía hacer nada, era una mala bestia la que se había tirado encima de él, era horrible tener la boca sellada por una mano que olía a detergente barato. 
Ariel bailaba en la pista la canción horrible que cantaba el ojos azules, y de espaldas a el pobre Fraile que era atacado por un mala sombra que se cebaba con el en pintarle la frente y una aspa en la boca, clara señal que si hablaba sería hombre muerto. Se entendía muy bien todo lo que aquel absurdo hombre le estaba haciendo al pobre Fraile Vigilante.
El pequeño hombre de negro se puso una piruleta en la boca, mientras miraba cómo sus hombres hacían el papel de malos, pero que muy malos. De un salto se puso pies en el suelo, y se dirigió a la camarera, que asombrada miraba todo lo que ocurría en su local, no tardo ni un minuto en pedir ayuda pero el hombre pequeño se lo impidió, le lanzo la piruleta con tan mala suerte que le dio en la cabeza.
Perdió por un momento la conciencia del piruletazo que le dio aquel mal nacido, pero el ruido era tan alto que nadie se daba cuenta que estaba pasando algo en el local.
Cuando la camarera abrió los ojos estaba colgada en el clavo que le faltaba un cuadro, lo pies no le llegaban al suelo, y al mirar hacia el “hondo” del local un tumulto estaba alrededor del Fraile, pero no llegaba entender que paso, pues los tres hombres desaparecieron del local.
Todo era un kaos dentro del local, nadie recitaba y el Fraile tenía alrededor suyo todo el mundo, gritó pidiendo ayuda, pues  no podía descolgarse de aquel maldito clavo que le habían colgado. Pidió varias veces socorro y se giraron todos para ver quien procedía a soltar aquellos gritos de la entrada del local.
El Tenor se fue hacia ella y la cogió por la cintura descolgando, le estaba viendo la cara que le había quedado cuando vio al Fraile Vigilante, no le salían palabras, no podía imaginarse aquella escena donde un hombre sencillo culto y amante de la buenas maneras, estaba en el suelo hecho un adán, con una carabela pintada en su ancha frente y una cruz en su boca.
La Dama Bizcochera estaba al lado del Fraile, y lo miraba, acababa de salir del lavabo con un colocón de chocolate negro que no se aclaraba, y con los ojos como idos se acerba a él, diciendo:
.- siempre andas por el suelo, no se como te apañas. Y encima te pintas la cara ¿a que juegas?
No se daba cuenta que el Fraile Vigilante no estaba para bromas ni para vivos, el pobre Fraile estaba en el suelo sin respirar, y con los ojos cerrados.
Un móvil sonaba en un bolso de mujer, tenía que ser una mujer muy femenina y elegante, no era un bolso cualquiera, llevaba muchos bolsillos, llenos de cosas como cualquier bolso de mujer.
Con una cara de pocos amigos se levantó de la cama y cogió el móvil:
.- Diga, contestó de malos modos, no eran horas de llamar, parecía que aquella excusa le valía para todo.

 Sus ojos cambiaron cuando escucho la voz de su Jefa, voz dulce que no parecía ni inmutarse de la forma que le contesto al coger el móvil, le dijo:

.- ¿conoces el Viva Voz? 
.- Sí, le respondió de mala gana.
.- Cadáver en el local, así que tenemos trabajo.

Noticias

Diorama del avión FOKKER D VII  1/72

Diorama del avión FOKKER D VII 1/72

Mayo 22, 2019

Avion FKKER D VII a escala 1/72

Modelismo o Dioramas, ¿es un pasatiempo o un arte?

Modelismo o Dioramas, ¿es un pasatiempo o un arte?

Mayo 17, 2019

Dioramas, Modelismo, y su mundo.

Cargador inteligente iMax B6 para nuestro camión Radio Control.

Cargador inteligente iMax B6 para nuestro camión Radio Control.

Mayo 7, 2019


Ciudad de Barcelona

Ciudad de Barcelona

Mayo 1, 2019

Visitar Barcelona.

Emisora para mi camion.

Emisora para mi camion.

Abril 30, 2019

Una emisora compatible para los camiones de "Radio Control"

Fotos

Hotel Vela, Barcelona, Españaimage_1.jpg
Costa Francesa, Niza
Dumo, Florencia Italia
Ayuntamiento Trieste, Italia
Canal al mar, Trieste, Italia
Carnaval, Barcelona, España
Templo de Montserrat, Barcelona, España
Collserola, parte de Can Cuyas, Montcada i Reixac
Ramblas de Barcelona, España
Image